¿QUÉ ES UN IMPLANTE?

El implante es una raíz artificial, generalmente de titanio, que sustituye la raíz del diente y sobre la que posteriormente se coloca la prótesis. El resultado final es idéntico al de los dientes naturales, tanto en aspecto como en resistencia.

No notarás que lo llevas.

Los implantes más avanzados están fabricados en materiales biocompatibles que minimizan el rechazo y favorecen la osteointegración.

Gracias a la integración del implante en el hueso, u osteointegración, la nueva pieza tendrá toda la resistencia y fortaleza propia de los dientes permitiéndonos masticar o morder sin problemas.

 Cuando se produce la pérdida de un diente las piezas adyacentes se desplazan, pueden aparecer caries, sensibilidad, inflamación de las encías, problemas digestivos y envejecimiento facial.

¿Por qué aparecen problemas digestivos?

El propio desplazamiento provoca que la masticación no se realice de manera adecuada y los alimentos sean digeridos de forma correcta. Recuerda que la digestión siempre comienza en la boca.

La pérdida de piezas dentales también influye en nuestro aspecto. Con la perdida de piezas, los huesos maxilares se desgastan rápidamente perdiendo encía, se endurecen los rasgos y aparecen arrugas prematuras.